Tenerte bien dormido, bien comido, sin gases y limpio se convirtió en mi prioridad. Y funcionó. Después jugar mucho, tocarte mucho, estimular tus sentidos, etc, etc.
Con el tiempo se fueron invirtiendo esas prioridades. Primero jugar mucho, etc y después estar bien comido, bla, bla bla.
Pero lo más importante es que eres lo que más he querido en el mundo. Creo que por eso nunca me faltó energía para jugar y compartir contigo cada momento. Claro que he de confesar que ver la saga de Rey León hasta aprenderme las canciones de memoria llegó a ser...mmmmm.. no tan estimulante. : ) Ahora me sé unos cuantos pokemones y quién es Naruto. Lo cual nunca está de más cuando uno trabaja de publicista.
Por lo demás, todo lo que iba descubriendo contigo -y sin manual- me gustaba, lo disfrutaba y sentía como nuestros lazos de afecto se iban haciendo más y más fuertes. Hasta hoy mismo que tenemos una relación muy especial.
Una de mis actividades favoritas del fin de semana era cargarte en una mochila -de esas que uno se pone por delante- y pasear. Como lo ibas viendo todo, jamás te aburrias. (Mi "espóndilo artrosis lumbar" me lo recuerda al menos una vez al mes).
Otro de mis juegos favoritos era ponerte "Corazón Partío" a todo volumen. Todavía no andabas pero la bailabas como un loco subido a tu Taca-Taca. Nos partíamos de risa.
Y así, podría estar horas y horas contándote anécdotas, pero voy a dejar algo para otro día. Además.... ¿adivina dónde estoy? Exacto, en la ofi. Son las 00´05 de la noche y tengo que seguir trabajando. Mañana presentamos a un nuevo cliente pero no ha evitado que me acuerde de mi queridísimo "cachorro".
Te quiero.
Papucho
No hay comentarios:
Publicar un comentario